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3 mitos a los que los maestros se enfrentan sobre el E-learning

e-learning

Durante el siglo de las luces se gestaron visiones futuristas de diferentes matices. Algunos imaginaron escenarios utópicos en los que el hombre, gracias al avance tecnológico, era el amo y señor en un mundo rebosante de vasallos robóticos. La idea se reforzó con la llegada de las computadoras y el auge de las tecnologías de la información y por lo tanto el surgimiento del e-learning.

Actualmente, nuestro siglo XXI, sin desconocer los avances en robótica e inteligencia artificial, ha comprendido el valor intrínseco del ser humano y la importancia instrumental de los medios electrónicos. Es cierto que la instrumentalización de la máquina ha reducido la población campesina, e incluso la ingente masa del proletariado, pero este paso se ha dado de forma poco traumática y sin apenas revueltas, como lo explica el gurú de la economía Peter Drucker, el mundo evoluciona hacia la sociedad del conocimiento.

Por otra parte, sin desconocer los avances de las TIC en Colombia, la falta de preparación del personal docente, hasta inicios de los años 80, sumado a la escasa renovación de la plantilla, en la actualidad, además de la carencia de un modelo pedagógico eficiente han fomentado la perpetuación de una enseñanza anquilosada en la práctica de la repetición. A pesar de que los PEI (Proyecto Educativo Institucional) de la gran mayoría de centros educativos de primaria y secundaria pretenden formar alumnos críticos, investigativos y autónomos, el deficiente uso de la gestión tecnológica impide la superación del modelo franco-prusiano de instrucción.

Teniendo en cuenta que la educación debe ser una práctica liberadora y que el uso de las nuevas tecnologías es cada vez más frecuente, extendiéndose desde el ocio y las actividades lúdicas, hasta el estudio o las labores de lucro, debemos cambiar considerablemente las prácticas de enseñanza y aprendizaje permitiendo el uso de los avances de las nuevas tecnologías de la información. De este modo, aprovecharemos los procesos propios de la archivística y por ende el almacenamiento, búsqueda y acceso a la información, optimizando y permitiendo el acceso masivo a las fuentes de conocimiento.

Anteriormente, la información era un bien escaso y como tal, costoso. Hoy, un individuo que tenga acceso a una computadora, tableta o teléfono inteligente, tiene la posibilidad de conectarse a la red y descargar, en cuestión de minutos, una gran cantidad de documentación relevante, concerniente a su investigación. El libro impreso fue, durante un amplio periodo de tiempo, la fuente óptima de acceso y divulgación del conocimiento, motivo por el cual quien tuviese los medios para adquirir los tomos de una enciclopedia, era uno de los elegidos para beber del manantial de la sabiduría. Así, los profesores ataviados con sus libros de texto, ejercían la labor de comunicar a los alumnos los contenidos cifrados y poco accesibles para el público. Las obras escritas daban al maestro un poder que devenía del oscurantismo y que semejaba el hurto del fuego que Prometeo hizo a los dioses. Las palabras del tutor eran mandamientos indiscutibles para los profanos jóvenes que carecían de los medios, la disposición o la curiosidad que mueve al hombre sensato a la duda.

Distantes parecen aquellas épocas para el hombre moderno. Pero ¿qué tanto ha cambiado el modelo educativo en relación directa con las nuevas ayudas audiovisuales y tecnológicas de nuestra época? ¿Ha entrado el celular al aula, excepto como intruso? La formación virtual permite que los jóvenes se conviertan en actores activos en su proceso de formación, motivando la autonomía y moldeando un carácter investigativo con una actitud crítica de toma de posiciones, lo cual implica una búsqueda constante de conocimiento. La labor del docente debe dar un giro y pasar de ser un instructor a un motivador o un guía. El profesor de la actualidad tiene entre sus objetivos la creación de una de las prácticas con mayor preponderancia, aprender a aprender.

e-learningLas herramientas nunca han sido malas o buenas, este calificativo sólo debe ser empleado al uso que cada individuo hace de ellas, motivo por el que el celular, teléfono móvil o smart phone no tiene por qué estar fuera del plan curricular de los centros educativos, al contrario, su uso masivo debe ser aprovechado en pro de la educación. También es necesario cambiar el concepto que relaciona estudio con aburrimiento y fomentar el uso de cursos virtuales divertidos y a la vez didácticos que al complementarse con debates en los centros educativos, promuevan en los estudiantes la actividad argumentativa y el deseo por adquirir conocimiento. En conclusión, los tres mitos develados son:

 

  1. Las máquinas no han podido remplazar al hombre en su pensamiento y complejidad ilimitada, lo cual ha generado que el ser humano se haga consciente de su valía y a la vez comprenda la necesidad instrumental de los medios tecnológicos.
  2. El e-learning no sustituirá a los maestros, puesto que como se ha manifestado con antelación, la labor del docente cambia, pasando de ser un instructor a un facilitador, guía o motivador que promoverá en sus alumnos las cualidades investigativas.
  3. El aprendizaje no debe ser un proceso aburrido ni debe desdeñar las ventajas de la tecnología en la educación. Por el contrario, debe impulsar dinámicas incluyentes que contengan didácticas innovadoras.

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